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SolidCraft: una alternativa de código abierto a Fusion para impresión 3D

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Un flujo de modelado familiar, archivos que puedes gestionar por tu cuenta y ninguna suscripción obligatoria. SolidCraft tiene una propuesta atractiva para los makers, aunque sus herramientas CAD aún están en desarrollo.

SolidCraft: una alternativa de código abierto a Fusion para impresión 3D
Índice

Una caja ventilada para electrónica y su tapa en SolidCraft. Todas las imágenes de este artículo proceden de nuestra prueba de la aplicación.

Hay una buena razón por la que cuesta dejar Autodesk Fusion: su forma de modelar resulta lógica. Dibujas un boceto, le das dimensiones, lo conviertes en un sólido y añades los detalles. Si necesitas cambiar algo, vuelves a un paso anterior y el resto del modelo se actualiza en consecuencia. Es una forma útil de diseñar soportes, carcasas y piezas de repuesto.

La decisión se complica al mirar más allá de las herramientas de modelado. Una suscripción supone un gasto recurrente. Guardar los proyectos en la nube puede no encajar con tu forma de organizar el trabajo. Y si quieres pasarte a Linux, las aplicaciones de escritorio de las que dependes pueden ser un motivo para seguir con tu sistema actual.

SolidCraft es una nueva aplicación CAD de código abierto que responde a varias de esas necesidades. Funciona en Windows, macOS y Linux, guarda los diseños editables de forma local y sigue un flujo de trabajo paramétrico que resultará familiar a quienes usan Fusion. También funciona en el navegador y puede trabajar con asistentes de IA, aunque no necesitas uno para utilizarla.

El proyecto todavía está en sus primeras etapas. Aun así, ya ofrece lo suficiente para despertar el interés de quienes utilizan CAD principalmente para diseñar piezas que después quieren imprimir en 3D.

Una forma de diseñar que resulta familiar

Al abrir SolidCraft, la distribución de la interfaz se reconoce enseguida. Las herramientas de modelado están en la parte superior; los cuerpos y bocetos, en un panel a la izquierda; y la línea de tiempo de operaciones, en la parte inferior. Quienes vienen de Fusion encontrarán referencias conocidas mientras aprenden a moverse por la aplicación.

La secuencia básica también resulta familiar. Creas un boceto sobre un plano o una cara plana, dibujas un perfil y añades cotas o restricciones. Después lo extruyes para obtener un sólido, eliminas material, redondeas una arista o vacías un cuerpo. Esas operaciones quedan en la línea de tiempo y pueden editarse más adelante.

Del boceto al soporte para un motor: la paleta de bocetos, los controles de extrusión y la línea de tiempo de operaciones permanecen visibles mientras el diseño toma forma.

Para la impresión 3D, poder volver a una decisión anterior suele ser más útil que disponer de una larga lista de herramientas avanzadas. Puede que una placa de montaje necesite más ancho sin modificar sus orificios para tornillos. O que una carcasa necesite más espacio para un conector, manteniendo el mismo grosor de pared. Un modelo que conserva esas relaciones es mucho más fácil de adaptar que una malla terminada.

Los parámetros de SolidCraft permiten asignar nombres a las dimensiones y utilizarlos en expresiones. Un orificio puede quedar a una distancia fija de una arista, por ejemplo, en lugar de situarse en una coordenada que solo es correcta para el tamaño actual de la pieza. Si cambias el ancho total, el orificio se desplaza con la arista.

Al aumentar la altura de nuestra caja ventilada, las paredes, los postes de fijación y las aberturas se mantuvieron en su sitio. El cambio se propagó a las operaciones existentes sin tener que reconstruir el diseño desde cero.

Su atractivo es fácil de entender. Cuando ya tienes un diseño útil, puedes adaptarlo a otro proyecto en lugar de empezar de nuevo. Para un taller que fabrica dispositivos de sujeción, cajas para electrónica o pequeñas series de piezas personalizadas, esa capacidad es una parte esencial de lo que se espera de un buen programa CAD.

La caja antes y después de aumentar su altura, con el parámetro de altura identificado por su nombre en el editor de SolidCraft.

Tus archivos, en el equipo que elijas

Uno de los principales atractivos de SolidCraft tiene poco que ver con dibujar. Puedes guardar un diseño como archivo .solidcraft en la carpeta que elijas y volver a abrirlo conservando sus bocetos, parámetros e historial de operaciones. Pudimos empezar a trabajar sin crear una cuenta.

Esto facilita incorporar la aplicación a la organización habitual de un taller. Los diseños pueden guardarse junto a las notas del cliente, las imágenes de referencia y los proyectos del laminador. Puedes copiarlos a otra unidad, incluirlos en tus copias de seguridad o sincronizarlos con el servicio que ya utilices.

El flujo de diseño habitual de Fusion gira en torno al almacenamiento en la nube, aunque también permite exportar copias locales de los diseños. En SolidCraft, el propio documento de trabajo ya es un archivo local. Para quienes prefieren gestionar sus propias carpetas de proyectos, es una diferencia relevante en el uso diario.

La compatibilidad con Linux es otro motivo para prestar atención. SolidCraft ofrece una aplicación de escritorio nativa para Linux, además de Windows y macOS. Así, los makers tienen otra opción de CAD al elegir sistema operativo, sin tener que convertir el navegador en su principal espacio de trabajo.

Por supuesto, el CAD de código abierto para Linux ya existe. FreeCAD es una opción consolidada, con su propia forma de abordar el modelado paramétrico. SolidCraft ofrece otra vía de acceso a este tipo de trabajo, con una interfaz que puede resultar más familiar a quien viene de Fusion. La comodidad que ofrezca cada aplicación dependerá de la persona que la utilice y de las piezas que diseñe.

SolidCraft permite elegir entre las licencias MIT y Apache 2.0, y su código está publicado en su repositorio de GitHub. No exige una suscripción CAD. En comparación, la edición gratuita de Fusion para uso personal es una oferta limitada destinada a trabajos no comerciales que cumplan sus condiciones. Para los makers que también venden sus diseños o piezas impresas, conviene tener en cuenta esa diferencia al elegir software.

Del modelo al laminador

Una aplicación CAD también debe encajar con las herramientas que se utilizan después. SolidCraft exporta STEP para intercambiar geometría sólida y admite formatos de malla como 3MF y STL para preparar la impresión.

Exportamos nuestro soporte para motor en 3MF, lo abrimos en Bambu Studio con el tamaño previsto y pudimos laminarlo sin problemas. Esa es la conexión práctica que buscarán muchos usuarios de impresión 3D: diseñar una pieza, exportarla y seguir preparando el trabajo en el laminador que ya conocen.

El soporte para motor exportado de SolidCraft y laminado en Bambu Studio, con las trayectorias de impresión y la interfaz del laminador visibles

El mismo soporte para motor en la vista previa de capas de Bambu Studio. El laminado se completó correctamente. Aún no hemos impreso esta pieza.

La impresora, el material y los ajustes del proceso se siguen eligiendo en el laminador. La exportación CAD incorpora el modelo a ese flujo de trabajo; no proporciona automáticamente un proyecto de impresión ya preparado.

También conviene conservar el diseño editable .solidcraft junto a las exportaciones. STEP resulta útil para trasladar geometría sólida entre aplicaciones CAD, pero no conserva el historial original de bocetos y operaciones. STL y 3MF son archivos de malla, por lo que se alejan aún más de las dimensiones y relaciones que facilitaban modificar el diseño.

Esto es relevante si estás pensando en trasladar trabajos existentes desde Fusion. Actualmente, SolidCraft no incluye los archivos nativos .f3d de Fusion entre sus formatos de importación compatibles. Exportar un archivo STEP permite transferir la geometría, pero no cabe esperar que la línea de tiempo original aparezca en el nuevo editor. Del mismo modo, las opciones de importación más recientes para FreeCAD y Rhino incorporan sólidos sin recrear el historial de diseño original.

En un proyecto nuevo, el proceso es más sencillo: conserva el archivo nativo como original editable y exporta la versión que necesites para la siguiente aplicación.

La IA es opcional, pero permite otra forma de trabajar

SolidCraft también dispone de una interfaz de automatización basada en MCP, el Model Context Protocol. Un asistente de IA compatible puede crear geometría, inspeccionar una pieza, modificar parámetros y exportar archivos. Puede trabajar en segundo plano o conectarse a la aplicación de escritorio para que veas cómo toma forma el modelo.

Lo interesante es lo que queda después. El resultado puede ser un diseño con bocetos y operaciones convencionales que puedes abrir y modificar en el editor. Esto da a la automatización un papel útil en CAD: ayudar a construir una pieza sin perder la posibilidad de entenderla o cambiarla.

Las piezas que aparecen en este artículo se crearon mediante la interfaz de comandos de SolidCraft y se ajustaron en su editor de escritorio. Poder alternar entre esas dos formas de trabajar es una de las cualidades más prometedoras del proyecto.

Hay posibilidades prácticas para generar distintos tamaños de un separador, adaptar una carcasa o crear variantes de un dispositivo de sujeción. Sigue siendo necesario describir correctamente la pieza y revisar el resultado, sobre todo cuando importan el ajuste y las holguras. Aun así, el modelado repetitivo es un ámbito razonable en el que explorar esta ayuda.

También puedes prescindir de las funciones de IA y utilizar únicamente el editor CAD. Conectar un asistente es una decisión aparte, y su posible costo o conexión a la nube dependerán del servicio que elijas.

Una aplicación CAD todavía joven

La familiaridad de la interfaz puede llevar a esperar todo lo que permite hacer Fusion. SolidCraft tiene un alcance más limitado, y su madurez importa tanto como su lista de funciones.

Fusion reúne diseño mecánico, mecanizado, simulación y electrónica. El principal atractivo de SolidCraft hoy es su flujo de trabajo CAD. Cuenta con herramientas para ensamblajes, configuraciones, chapa y piezas de plástico, pero las funciones de fabricación/CAM, simulación y planos técnicos completos siguen aplazadas. Si son esenciales en tu trabajo, estas carencias tienen un peso considerable.

Para quien utiliza Fusion principalmente para diseñar piezas imprimibles, la comparación resulta más favorable. El flujo de bocetos, sólidos y línea de tiempo ya está disponible, y nuestros diseños sencillos conservaron su estructura al cambiar las dimensiones. Esto hace que SolidCraft merezca una prueba, sin dar por hecho que puede hacerse cargo de todos los proyectos de un taller.

También hay aspectos por pulir bajo la interfaz. Los desarrolladores reconocen lentitud en los redondeos, las operaciones booleanas y las importaciones STEP. Está en desarrollo un nuevo núcleo geométrico llamado SolidCore, pero se trata de trabajo futuro, no de una solución ya disponible en la versión que utilizamos.

Son operaciones que pueden marcar una diferencia considerable cuando el modelo se complica. Que una caja pequeña funcione bien no permite saber cómo se comportará un ensamblaje grande o una pieza importada compleja. Probar con una pieza propia que conozcas bien es una forma útil de comprobar si la aplicación responde a tus necesidades.

El ritmo de desarrollo plantea otra cuestión: cómo se mantendrá el proyecto a lo largo del tiempo. Las herramientas nuevas llaman la atención, pero un CAD fiable también necesita correcciones de errores, documentación clara y atención a los archivos existentes. Las licencias de código abierto permiten que otras personas revisen el código, contribuyan o continúen el trabajo. Para que la aplicación sea fiable, sigue haciendo falta que alguien se ocupe de todo ello de forma constante.

Una opción prometedora para los makers

SolidCraft causa una buena primera impresión porque reúne varias cosas que buscan muchos makers: herramientas CAD reconocibles, proyectos guardados de forma local, una aplicación nativa para Linux y libertad para utilizar y modificar el software. Las funciones opcionales de automatización abren, además, una vía de desarrollo interesante.

Es demasiado pronto para considerarlo un sustituto completo de Fusion. Ya resulta interesante como alternativa para quienes centran su trabajo en diseñar piezas pequeñas y funcionales para impresión 3D. El flujo básico de trabajo ya funciona, los diseños siguen siendo editables y se pueden exportar al laminador para preparar la impresión.

Para un taller en funcionamiento, vale la pena probarlo junto al software que ya utiliza. Para quien busca iniciarse en el diseño paramétrico, es otra opción de código abierto para probar. Su lugar a largo plazo dependerá de cómo evolucione desde una aplicación joven y prometedora hasta una herramienta en la que se pueda confiar a diario.

SolidCraft está disponible en su sitio web y en las versiones publicadas en GitHub.

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